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Las estaciones de servicio buscan nuevas alternativas para sostener sus ingresos en un escenario marcado por siete meses consecutivos de caída del consumo de combustibles. La retracción de las ventas, sumada al peso de los costos operativos, profundiza la preocupación por la rentabilidad y obliga a los empresarios a revisar sus estrategias comerciales.
Frente a este panorama, la diversificación de actividades, el desarrollo de tiendas de conveniencia y la incorporación de nuevos servicios aparecen como opciones para complementar los ingresos generados por el expendio de combustibles. Sin embargo, estas alternativas requieren inversiones, planificación y una evaluación de la demanda, en un contexto en el que los consumidores también ajustan sus gastos.
Carlos Gold, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Corrientes y dirigente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (CECHA), describió las dificultades que atraviesa el sector ante la continuidad de la caída de las ventas.
“Significa transitar un camino donde encontrar la luz al final se va tornando cada vez más difícil”, expresó el dirigente en declaraciones difundidas por medios especializados.
La preocupación no se limita a la cantidad de combustible comercializado. El desafío también consiste en mantener el equilibrio entre los ingresos y los gastos de funcionamiento, ya que las estaciones deben sostener una estructura operativa incluso cuando disminuye el volumen de ventas.
“Se suma angustia al día a día porque la ecuación no cierra y el optimismo se va diluyendo”, afirmó Gold a Surtidores.com.ar.
La situación de las estaciones de servicio en Corrientes
En la provincia, la actividad se desarrolla en un contexto de retracción del consumo que condiciona los ingresos de los operadores y sus posibilidades de inversión.
Gold también se refirió recientemente al comportamiento de las ventas provinciales en una entrevista con diario Época. La continuidad de los resultados negativos representa un desafío para los establecimientos, que deben afrontar sus obligaciones mientras buscan recuperar el movimiento comercial.
La caída del expendio impacta tanto en los ingresos inmediatos como en las expectativas de los empresarios, que deben evaluar con cautela la incorporación de nuevos servicios y las inversiones necesarias para ampliar sus negocios.
Diversificar para sostener los ingresos
Ante las dificultades, las estaciones de servicio analizan reducir su dependencia de la venta de combustibles mediante la ampliación de la oferta comercial y la incorporación de actividades complementarias.
Las tiendas de conveniencia y otros servicios pueden representar una fuente adicional de ingresos, aunque sus resultados dependen de las características de cada establecimiento, la inversión disponible y los hábitos de consumo de sus clientes.
De todos modos, la diversificación no resuelve por sí sola los problemas derivados de una caída prolongada de las ventas. La evolución del consumo continúa siendo una variable central para determinar el desempeño económico de la actividad.
Facturación y rentabilidad: dos conceptos diferentes
Otro de los aspectos que preocupa al sector es la diferencia entre el dinero facturado y la ganancia efectiva de cada establecimiento.
El dirigente de FAENI, Alberto Boz, señaló que para evaluar la rentabilidad es necesario analizar conjuntamente los precios de los combustibles, las cantidades vendidas y los gastos operativos.
Una suba del precio por litro puede aumentar la facturación nominal, pero no necesariamente implica una mejora equivalente en las ganancias. Si los precios aumentan mientras disminuye el volumen comercializado, el resultado económico puede mantenerse sin cambios significativos o incluso deteriorarse.
A esta situación se suman los costos que deben afrontar las estaciones para permanecer operativas, entre ellos los salarios, la energía, el mantenimiento de las instalaciones y otras obligaciones comerciales.
Cuando se venden menos litros, esos gastos deben sostenerse con un volumen menor de operaciones, lo que incrementa la presión sobre los márgenes de rentabilidad y reduce la capacidad para absorber nuevos aumentos de costos o realizar inversiones.
Boz también puso el foco en la evolución de los precios y en la importancia de contar con condiciones que permitan planificar las compras y organizar el funcionamiento de los establecimientos.
En este escenario, las estaciones de servicio enfrentan el desafío de sostener sus operaciones, diversificar sus ingresos y adaptarse a los cambios en el consumo, mientras esperan una recuperación de las ventas que permita aliviar la presión sobre su rentabilidad.








