
__.jpg)

_.gif)
El músico Chango Spasiuk reflexiona sobre la necesidad de expandir artísticamente el chamamé, defender su lugar en la industria musical y motivar a las nuevas generaciones a explorar el acordeón más allá de las tradiciones familiares.
* Expansión Artística y Comercial: Spasiuk busca proyectar el chamamé hacia nuevos horizontes, utilizando el acordeón para dialogar con otros géneros y despertar curiosidad en públicos que no lo conocen.
* Superando Estereotipos del Acordeón: Critica la percepción histórica de que el acordeón era un instrumento exclusivo para tocar música "de viejos" en contextos íntimos, buscando demostrar su versatilidad.
* Enfoque en el Trabajo Propio: Ante las discusiones sobre la identidad y transformación del chamamé, prefiere enfocarse en hacer su propio trabajo lo mejor posible en lugar de dictar lo que está "bien" o "mal" para el género.
* Crítica a la Industria y los Premios: Cuestiona por qué los músicos de chamamé se autoexcluyen de espacios como los Premios Gardel, argumentando que son parte fundamental de la industria discográfica y merecen ocupar escenarios importantes.
* Llamado a la Acción Práctica: Propone discutir temas concretos como por qué los músicos de chamamé evitan "lugares incómodos" o no buscan nuevos circuitos para difundir su música, honrando a los pioneros que abrieron camino.
El músico Chango Spasiuk comparte sus reflexiones sobre el presente y futuro del chamamé, enfatizando la necesidad de proyectar el género hacia "nuevos horizontes artísticos y comerciales".
Relata cómo, en sus inicios, tocar el acordeón era visto con extrañeza en Buenos Aires, como si fuera un instrumento limitado a la música de sobremesa familiar.
Spasiuk expresa su interés en demostrar la versatilidad del acordeón, utilizándolo para dialogar con otros géneros musicales, incluso si no está tocando chamamé puro.
Su objetivo es generar curiosidad en el público para que investigue más sobre la tradición, e inspirar a los jóvenes a tomar el instrumento, aunque su centro de gravedad siempre sea la música con la que creció.
Al ser consultado sobre las discusiones en torno a la identidad cambiante del chamamé, Spasiuk adopta una postura pragmática. Señala que, en un contexto global lleno de contradicciones (como genocidios televisados), prefiere enfocarse en hacer su propio trabajo con la mejor capacidad posible en lugar de posicionarse como juez de lo que "está bien o mal" para el género.
Sin embargo, Spasiuk sí llama a la discusión sobre temas concretos y estratégicos. Cuestiona por qué los músicos de chamamé evitan activamente los "lugares incómodos" o no exploran nuevos circuitos de difusión, recordando que pioneros como Barboza o Galarza abrieron puertas que hoy se dan por sentadas.
Su crítica más fuerte se dirige a la autoexclusión del género de premios importantes como los Gardel. Spasiuk argumenta que los músicos de chamamé son parte esencial de la industria discográfica (generan trabajo, pagan estudios, etc.) y no deberían renunciar a recibir premios en escenarios grandes, sino aprovechar esas plataformas para hablar de los maestros fundacionales del género. Para él, es crucial discutir por qué se autolimitan en lugar de aceptar su rol como una pequeña pero vibrante industria cultural.







